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LA VERGÜENZA NACIONAL.
La tortura taurina, espectáculo ejecutado y promovido por mentes perturbadas para mentes perturbadas, pues sólo un sádico o un enfermo puede disfrutar con el dolor ajeno. ¿Hasta cuándo vas a permitir que se siga torturando por diversión y a consta de las arcas públicas?
Olor a cadaver
En estos ultimos años el rechazo a las corridas de toros ha crecido extraordinariamente en la Península, exigiendo del Parlamento Europeo una condena a tan barbara fiesta; antes o después, habran de erradicarse los VERGONZOSOS espectaculos taurinos, dado que la historia marca una dirección inequivoca hacia un progreso cultural y ético, donde no se permita la llaga supurante con los animales. El propio mundillo taurino es consciente de tener los días contados: "Fuera de la feria la gente no quiere saber nada de toros" (Vicente Zabala, crítico taurino. ABC, 22-8-90). Como reacción la tauromafia ha desatado una campana de falso triunfalismo, comprando a los medios de comunicacion para que nos bombardeen a todas horas con su infame "mercancia", en un intento de crear afición. Sin embargo, las encuestas nos dicen que mas del 85% de los ciudadanos son contrarios a las corridas de toros. En Catalunya, que siempre ha sido la avanzada cultural del Estado, ya hay municipios que se han declarado Población Antitaurina por decision unánime del Ayuntamiento; dentro del territorio catalán no se construirán nuevos cosos taurinos, principiando a derribarse algunos. "La Verguenza Nacional empezó a oler ra cadaver hace ya mucho tiempo. Lo que pasa es que es un cadaver con mucha grasa, y esta tarda en descomponerse". (Luis Gilperez Fraile, La Verguenza Nacional).
La tortura oculta
Desde que el toro es secuestrado en la dehesa, el terror no le abandonará, viendose lejos de los suyos y metido en un cajón tan estrecho que le obliga a llevar la cabeza torcida durante los dias que dura el transporte: "Como el animal sufre un estres enorme. En ese trayecto suele perder entre 40 y 50 kilos". (Declaraciones a Interviú del matarife Finito de Cordoba). La tortura no ha hecho mas que empezar: antes de salir al ruedo, los toros reciben continuas palizas con sacos de arena hasta quedar desriñonados; fortísimos purgantes les causan diarreas sanguinolentas, que les abrasan el intestino y les extenúan al punto de apenas sostenerse en pie. El veterinario en jefe de la Plaza de las Ventas revelo que los toros reciben purgas de 25 kg de sulfatos, cuando tan solo 4 kilogramos seria una dosis masiva brutal; éste mismo veterinario tambien descubrió que los toros son sedados con frecuencia usando Combilín, un farmaco hipnótico; biologos de la Universidad de Salamanca declararon que, al menos, "uno de cada cinco toros de lidia que salta al ruedo lo hace drogado hasta los dientes, con farmacos que le debilitan, facilitando asi la labor del matador. " (EI Nervion, 1-12-2000). Para impedir que el toro se quede parado se le practicarán cortes en la pezuñas, vertiendo en ellas trementina quemante; los cuernos serán mutilados a sierra de sus puntas, al tiempo que los ojos, embadurnados de vaselina, lograrán que la vision del animal, ya de por si deficiente, sea por completo borrosa. Y como remate de este cúmulo de manipulaciones cobardes, bolas de algodón como puños se introducen al fondo de sus fosas nasales, haciendo su respiración tremendamente fatigosa.
La tortura a ojos vista
Ya el toro en el ruedo, producida la primera sangre al clavarse en su flanco el anzuelo de la divisa, el picador le hundirá un grueso clavo piramidal al extremo de una vara; una, dos, tres veces, el clavo, del calibre de tres dedos juntos, triturará los músculos del cuello, desgarrando fibras, rompiendo venas; el hierro de tres filos escarba, gira, profundiza y destroza; tendones y ligamentos son cortados y machacados, desangrandose el animal por boquetes de hasta 40 centimetros de profundidad por los que cabe un brazo: "El toro habia quedado practicamente masacrado con un tremendo segundo puyazo y un tercero mas que alevoso. Para tener compasión del toro". (Juan Miguel Nunez, critico taurino. La Opinion, 28-4-2000). Tres pares de banderillas o garfios vienen despues a clavarse en las mismas heridas de los puyazos, provocando a la rés un insoportable martirio, ya que, a cada movimiento, los arpones de acero cortante rebanan carne y tejidos, rascuñando en hueso. El toro, agonico entre la rechifla del gentío, rastrea con la mirada buscando inutilmente la salida que le lleve al campo. Jadeante, bañado en sangre hasta las pezunas, se resigna a morir. El matachín apunta con la espada al dorso del animal y le estoquea, en varios intentos fallidos que atraviesan la pleura, astillan los omoplatos y pinchan el pulmón. El toro se ahoga en vomitos de sangre de sus bofes encharcados. mujiendo lastimeramente y perdiendo orina. El matarife pide a los cuadrilleros el estoque de descabellar, y con el le pincha entre las vértebras pretendiendo seccionar la médula; la víctima cae, todavía con la cabeza en alto, en un postrer esfuerzo por encontrar su rebaño y su pastizal. Otro infame verdugo humano se acerca por detras y le asesta la puntilla, cortando el último cordon , paralizando al toro, que, aun así, sigue consciente, mientras se asfixia al no poder respirar. Con frecuencia el toro permanece vivo cuando se le arrancan las orejas y la cola, y vivo todavia cuando entra en cl desolladero. Y asi, con prefijada maldad y ensañamiento, se linchan seis toros cada tarde, 60.000 en cada temporada. Autopsias practicadas despues de la lidia, demuestran que el 48% de ellos sufrian enfermedades como tuberculosis, nefritis múltiples, echinococosis de hígado, pleuroneunomias y peritonitis. Pobres reses enfermas, luego torturadas hasta morir en un espectáculo sin sentido, lleno de crueldad, de señoritismo hortera, espejo de miseria social.
Los caballos
Víctimas igualmente de esta asquerosa fiesta, los viejos caballos de los picadores tiemblan de miedo al ventear que van al encuentro del toro, y el panico hace que se inmovilicen en el callejon, sin querer entrar al ruedo; para obligarles a salir les aplican descargas electricas en los genitales, o se los queman con un periodico ardiendo, habiendose dado casos de caballos a quienes sacaron los ojos; asi lo cuenta el periodista y escritor Wenceslao Fernandez Flórez, testigo presencial de la abominable monstruosidad: "Le arrancaron los ojos friamente, tranquilamente. Anonadada por el dolor, la bestia salió con manso paso a la arena ¿Es posible que no haya en la ley un castigo para estas espeluznantes revelaciones de maldad?" Ahora ya no les arrancan los ojos a los caballos, pero sí les arrancan las cuerdas vocales para que los relinchos de dolor y pánico no molesten la sensibilidad del respetable público. Un trapo venda el ojo derecho del rocin para ocultarle la espantosa visión de la embestida, y un peto de lona le defiende en parte de las cornadas, pero no evita que los seiscientos kilos del toro, lanzado a la carrera, no le rompan varias costillas en el impacto. Si el caballo cae, el toro le corneará el vientre, desparramando los intestinos por la arena; hasta el ano 1925, fecha en que se obliga a poner peto a los caballos, era lo habitual que en cada lidia varios caballos fuesen desventrados en medio del jolgorio general; hubo tardes donde perecieron 36 caballos en una sola corrida (Blanco y Negro, 15-5-1921). Todavia hay quien añora aquellas masacres de toros y caballos: "La suerte de varas con los petos y las protecciones que les ponen a los caballos ha perdido entidad. Yo no lo he conocido, pero por todos es sabido que antes era espectacular. Los quites de los toreros eran decisivos para evitar la muerte dramática de catorce o quince jacos por corrida". (Entrevista a L. García Campos, pintor taurino. El Correo 7 20-8-2000). Se ve que la sed de plasma de los aficionados no tiene Iímite.
Argumentos taurinos
Intentando justificar esta criminal salvajada, los intelectuales taurinos, y progresistas revenidos, esgrimen unos argumentos tan falaces como insostenibles; he aqui los mas utilizados:
La política y la Vergüenza Nacional
Gracias a las bochornosas subvenciones taurinas de la Administración, cada año se gastan miles de millones en remodelar y construir nuevas plazas de toros, en cubrir los déficits por falta de público, en crear y mantener infames Escuelas de Tauromaquia, donde niños de diez anos se ejercitan en acribillar terneritas recien destetadas. Mientras que en cl siglo XIX llegó a prohibirse en un mismo decreto la esclavitud, las corridas de toros y las peleas de gallos "por atentar contra la dignidad de la persona", y mientras que en 1917 el Manifiesto del Partido Socialista Obrero Español exigía la abolición de los toros y de todo espectáculo que pudiera embrutecer al pueblo, los politicastros actuales se vuelcan en reflotar éste ritual repleto de mugre, ésta violencia metódica que nos impide ser modernos. Y es que, "fiesta de toros y política rastrera han ido siempre de la mano, porque la iniquidad une". (J. Ramon Blazquez. DEIA, 29-3-1985).
La Iglesia y la Vergüenza Nacional
Pocos taurinos saben que San Pío V promulgó en 1567 la bula "De salute gregis dominici" ex profeso contra los encierros y corridas de toros "deseando que estos espectaculos tan vergonzosos y cruentos, mas propios de demonios que de personas, queden abolidos en los pueblos cristianos". Dicha bula excomulga a quienquiera que asista a ellos, negando sepultura cristiana a los toreros muertos en la lidia. La bula sigue vigente, y asi lo recordó el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Gasparri: "La Iglesia continua condenando en alta voz, como lo hizo la Santidad de Pio V, estos sangrientos y bochornosos espectaculos". Pero, a decir verdad, la Iglesia no se ha distinguido precisamente por condenar "en alta voz" tal canallada; antes bién, ha sido complice con su silencio o su participación activa, admitiendo se celebren torturas de toros en nombre de Vírgenes y santos o bendiciendo cosos taurinos; por ello, monseñor Canciani, consultor de la Santa Sede, reconocía: "Hoy, muchos laicos que luchan denodadamente contra las corridas de toros se preguntan que ha hecho la Iglesia contra esta ignominia". (Diario 16, 5-6-1989).
Las Naciones Unidas y la Vergüenza Nacional
La Organizacion de las Naciones Unidas (ONU), aprobó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, en cuyos articulos 3 y 14 se lee: "Ningún animal sera sometido a malos tratos ni actos de crueldad ". "Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley como lo son los derechos de las personas". Por su parte, en 1980 la UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de Educacion, Ciencia y Cultura, dictaminaba al respecto: "La tauromaquia es el infame y comercializado arte de torturar y matar animales en publico, según unas reglas. Traumatiza a los niños y a los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos portales espectáculos. Desnaturaliza la relación entre las personas y los animales. En ello constituye un desafío gravísimo a la moral, la educación, la ciencia y la cultura".
Qué podemos hacer
· No te quedes en el típico razonamiento de... "No me gustan los toros, pero hay que ser tolerante" No hay ninguna razón para tolerar la tortura. Evita, ademas, el pesimismo al estilo de "nunca se terminarán las corridas de toros"; las corridas de toros terminarán cuando la sociedad, que es mayoritariamente contraria a ellas, se pronuncie de forma clara y rotunda.
· No visites localidades donde programen fiestas crueles. Deja bién definida tu postura entre familiares y vecinos. No tengas reparo en decir que aborreces la tauromaquia. Se trata de un posicionamiento justo y noble, y son los partidarios de la crueldad los que deben avergonzarse; pero no esperes que los taurinos razonen honestamente; surgido el debate, y al verse acorralados por la razón, a menudo reaccionan de forma poco inteligente, despectiva o, incluso, violenta.
· Acude a las manifestaciones antitaurinas, expresando con serenidad y firmeza tu rechazo a la Verguenza Nacional.
· Declara tu boicot personal a todo lo que tenga que ver con la tauromaouia: exposiciones, bares, canales de TV que retransmitan corridas, publicidad, etc; escribe cartas a los periódicos, llama a las emisoras y protesta ante las autoridades competentes por su apoyo a la tauromafia.
Puedes encontrar una lista AQUÍ
. Hazte socio/ del Colectivo Antitaurino y Animalista de Bizkaia y ayúdanos a terminar con ésta lacra.
· Difunde este folleto entre tus conocidos, y, si quieres mas informacibn, visita las paginas webs antitaurinas, o lee libros como Las capeas y otros escritos antitaurinos (Ed. El Museo Universal, Madrid 1986); La Vergenza Nacional (Ed. Penthalbn, Madrid 1 99 1 ); Antitauromaquia (Aguilar, Madrid 200 1), etc.
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